Un Balón de justicia (por Florentino Pérez)

Crecer y crecer como futbolista. Trabajar para mejorar cada día y en cada partido. Ningún título es suficiente y no hay victoria que calme el deseo de triunfo. Así es Cristiano Ronaldo. Un número 1 indomable que respira espíritu de equipo y un verdadero líder del fútbol actual. Cristiano es siempre el primero en exigirse al máximo porque tiene interiorizada una enorme capacidad de sacrificio. Talento, entrega y ese hambre incontenible de títulos le hacen simbolizar muchos de los códigos sagrados que configuran la cultura del madridismo. Cristiano ha sido capaz de conquistar el respeto y el afecto de nuestros aficionados porque para ellos, igual que para él, la victoria es irrenunciable.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo

Él, además, no olvidará nunca de dónde viene y quién estaba a su lado en los momentos difíciles, cuando las lágrimas se hacían presentes. Ha sido un camino muy duro desde el Funchal y, por eso, estas últimas horas no se ha separado de su familia. El Bernabéu llenó sus gradas para recibirle como nunca había recibido a nadie y él ha devuelto ese cariño con una entrega ejemplar y con una capacidad goleadora milagrosa. Su pasión por el gol sólo es equiparable a su pasión por la pelota. Marcar como obsesión y como sueño. Golear para alcanzar cifras que nunca han sido alcanzadas en busca de la victoria del equipo.

«Cristiano, tú tiras las faltas como las tiraba yo», le dijo nuestro gran Alfredo Di Stéfano no hace demasiado tiempo. Era el reconocimiento de un dios del fútbol que se convirtió también en una especie de bendición, porque quienes tuvimos el privilegio de ver jugar a Di Stéfano percibimos hoy en Cristiano la continuidad de una dinastía.

Hombres como Alfredo, y como Cristiano Ronaldo, han sido pilares esenciales en la construcción del club más grande de la historia. De un equipo donde no hay tiempo para el desaliento. Cristiano es fuerza, energía, derroche en el esfuerzo, orgullo, tenacidad, valentía, pero también inspiración. A Cristiano aún le quedan muchos goles por marcar.

Su leyenda es una realidad, pero sus botas todavía guardan jugadas únicas para la emoción que irá descubriendo por los terrenos de juego de todo el mundo. Lo hará vestido de blanco y con este escudo que llevará por siempre y para siempre. Cristiano ya tiene un nuevo Balón de Oro. Su segundo Balón de Oro. Se ha hecho justicia.

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