El verdadero Cristiano (por Jorge Mendes)

El verdadero Cristiano, el Cristiano que yo conozco, es el que estaba en la Gala de la FIFA y al que millones de personas pudieron observar. Es el Cristiano humano, sensible, humilde y genuino. Y no es fácil ser Cristiano Ronaldo. Como tampoco lo es llegar hasta donde él ha llegado, anteponiendo su profesionalidad por encima de todo. Es un ejemplo de abnegación, de voluntad, de determinación y de dedicación. En este aspecto, muy pocos saben el trabajo que hace diariamente, que no se ve y que termina por ser fundamental. Y que también es obligatorio en un profesional que quiere estar dedicado al cien por cien a un objetivo. Prolongar las sesiones de entrenamiento para perfeccionar este o aquel detalle —por algo es de los primeros en llegar a Valdebebas y de los últimos en salir—, cuidar de manera extrema la alimentación, descansar en casa y seguir trabajando al menos dos horas más, sabiendo exactamente qué ejercicios hacer para mantener la forma. Son sólo algunos ejemplos del trabajo invisible que sí adquiere visibilidad en todos sus partidos.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo no es, de hecho, un jugador común. Vive su profesión con tal empeño que cuando se pierde un partido o las cosas no le salen como quiere se pasa los tres días siguientes muy triste, tratando de mejorar lo que salió mal, siempre con la perspectiva de mejorar cada día más, porque es inconformista por naturaleza. ¿Qué mejor ejemplo para los jóvenes que alguien que sacrifica su vida personal por su profesión?

Alguien que con su capacidad financiera podría disfrutar muchísimo más de lo que la vida tiene para ofrecer. Pero él, por ejemplo, se niega a comer fuera de casa la mayoría de las veces, prefiriendo la tranquilidad de su casa, precisamente porque tiene muy presente la noción de exigencia de su profesión. Como también rechaza el 90% de las propuestas comerciales que le llegan, no queriendo firmar contratos millonarios casi todas las semanas porque su actividad principal es el fútbol, y en el fútbol hay que estar concentrado. Esto es innegociable. ¿Cuántos en su lugar harían lo mismo? Seguramente pocos, muy pocos.

Cristiano Ronaldo, repito, no es un jugador común, como tampoco es un ser humano común. Otro ejemplo es la forma que tiene de apoyar a los más necesitados. Siempre que puede es el primero en tomar la iniciativa y, si depende de él, sin repercusión pública de ningún tipo, porque las acciones son más importantes que su divulgación.

Por eso, aparte de ser el mejor jugador, Cristiano también es el mejor ejemplo del mundo.

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