Mánchester o nada (por David Gistau)

Nuestro protagonista es un hombre que ha pasado en coma los últimos 10 años y despierta hoy. El alborozo es grande entre su familia. Al menos hasta que reparan en que alguien va a tener que informarle de la evolución del país, y más valdrá tener un ansiolítico a mano cuando eso se haga. Encima, nuestro protagonista es monárquico, y ahí sí que, advierte el médico, lo podemos volver a perder si se le cuenta todo. Sería mejor protegerlo con una mentira como la de Goodbye, Lenin y pasarle antiguos vídeos de adhesión al pie del balcón, y de Urdangarin presentando a los fotógrafos bebés rubios, y del Rey trotando feliz con los esquíes al hombro.

Nuestro protagonista también es madridista. Cuando le informan de que precisamente esta semana hubo dos clásicos, y le cuentan que el de Liga terminó con el Barcelona agarrado al fatalismo arbitral, el hombre dice: «Ah, menos mal que por lo menos eso no ha cambiado. El fútbol sigue igual». Entonces, su pariente y el médico se miran, como si cada uno prefiriera que fuera el otro quien le matizara esa impresión. Por fin, su familiar se sienta a su lado en la cama, le coge la mano, y dice: «Esto no va a ser fácil. ¿Te acuerdas de aquel jugador, uno que se llamaba Guardiola? Pues bueno, resulta que…».

Real Madrid 2-1 Barcelona

Real Madrid 2-1 Barcelona

Cuando le hayan contado todo, el hombre, espantado, apenas se atreverá a preguntar: «No irás a decirme ahora que también el Atleti nos ha estado ganando los últimos 10 años». «Quita, quita, eso ya se lo cuento yo», dirá el médico.

¿Cuál habría sido el estado de ánimo de nuestro paciente si se hubiera despertado cuando el primer clásico de Mourinho? Aquel 5-0 en el que encontraron un punto de apoyo argumental todos los comentaristas tan envenenados de prejuicios que, en la hora del mérito, son capaces de omitir el nombre del entrenador en las crónicas, como si se tratara de un Trotsky borrado de la foto. Estos años han sido abrasivos para todos los que, en un lado o en el otro, riñeron un clásico descomunal en el que estaba en juego algo más que un título: lo que había en disputa era la disposición jerárquica de la posteridad, con un Barcelona que, en pocos años, los equivalentes a los 50’s del Madrí, fue capaz de completar un viaje asombroso, desde el este año sí a la multiplicación de la gloria. Y al hábito de las goleadas con el que consiguió que una parte del madridismo hiciera la aceptación psicológica del segundón.

El Barcelona que compareció en Chamartín el sábado y se dejó ganar por un equipo trufado de suplentes y un error arbitral ya era un no-muerto que venía de San Siro y del baño en Copa consciente de su finitud. Al espectador madridista, quién le habría dicho que este equipo autor de tantos desastres traumáticos no significaría ya sino una colleja rutinaria a la espera del verdadero gran partido, que es el de Old Trafford. El Barcelona de repente tiene en Messi un crack indolente y enfadado que recuerda al de la albiceleste: si la inercia del juego no le favorece, él se ausenta, no lucha por cambiarla. Tiene un entrenador, que no es culpable de nada, como no lo es el Barcelona de la enfermedad de Vilanova, pero que parece no atreverse a confesar que él entró en el vestuario a dejar las cocacolas y lo confundieron, como a Fernán Gómez en El fenómeno. Y tiene su estilo degradado a parodia estéril. ¿Cómo es posible que gente de tanta calidad, que dispone de la pelota tanto tiempo, no acierte ni a tirar a puerta en medios tiempos completos?

Mourinho también ha ardido estos años, en parte por errores suyos, pero, sobre todo, por la formidable hostilidad periodística, de la que no había antecedentes. Antes de que el Barcelona tuviera tan mala pinta como la que tiene ahora, él logró agitar la resignación madridista, rebelarse contra esa pérdida de jerarquía que parecía definitiva y que había sembrado tal síndrome de Estocolmo que hasta el madridismo, desapegado de su propia tradición, como si careciera de pasado y de glorias propias, estaba dispuesto a reconocer que jugar bien sólo es hacerlo como el Barcelona. Mientras sufría los 2-6 y los 5-0, quién le habría dicho a la gente de Chamartín que, apenas un par de años después, jugar contra el Barcelona volvería a ser lo que es ahora.

Con todo, aun en la euforia de los clásicos, la situación del Real Madrid es engañosa. Si cae en Old Trafford, presentará, como único balance, una final de Copa. Y eso no es suficiente.

Fuente: El Mundo

#MouContigoEstamos

Tener influencia en lo que ocurre en el Real Madrid es una de las malas costumbres de la prensa española, cuando se trata del club blanco, los medios siempre estuvieron acostumbrados a ganar, la presión que ejercían sobre el club llegaba hasta el punto de tener la capacidad para tomar decisiones deportivas como poner o quitar entrenadores, o sacar a jugadores del once inicial. Eran tiempos en los que la mayoría de las decisiones relevantes en el club se tomaban compartiendo chuletón, copa y puro con el director del medio de comunicación de turno.

Un club que mueve un presupuesto de 500 millones de euros no puede dejar que le marquen la política de comunicación, no puede ser que jugadores y entrenador puedan estar a disposición de medios desde los cuales se tilda a su entrenador de nazi o en los que el único objetivo de una entrevista sea sacar un titular en contra de Mourinho.

José Mourinho

José Mourinho

En Mourinho, la prensa se ha encontrado con su Barcelona particular, da igual lo que intenten porque siempre pierden. Cada rueda de prensa de Mourinho se convierte en un fusilamiento a preguntas tratando de sacar el titular con el que enfrentar al entrenador con el club o con la afición y, si no lo logran, siempre quedará la opción de sacar de contexto sus respuestas.

Todo vale contra Mourinho, pero desde el madridismo también debemos de ser conscientes que no todo vale en el Real Madrid, igual que no aprobamos el comportamiento de la gran mayoría de los medios de comunicación, también debemos de ser críticos con ciertos comportamientos de Mourinho que no tienen que formar parte del camino a seguir para volver a situar al Real Madrid en lo más alto, y la pitada del otro día en lugar de crear división, debería ser un buen punto de partida para que todos, incluido el entrenador, entendamos eso.

Salvo algún otro detalle, no cabe duda de que la llegada de Mourinho ha sido lo mejor que nos ha pasado en muchos años, como bien apuntó hoy en rueda de prensa, el Real Madrid vuelve a situarse en lo más alto, de nuevo volvemos a ver a un equipo competitivo y con muchos de esos valores que siempre han gustado al madridismo. Es hora de estar con Mourinho, sin olvidar que la crítica sana siempre es bienvenida, no puede ser que el club vuelva a romper un proyecto por mucho que la presión mediática sea insoportable.

#MouContigoEstamos

Mou: “Yo no provoco clanes”

Audio con lo más destacado de la rueda de prensa de José Mourinho previa al partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey contra el F. C. Barcelona.

Si no puedes escuchar el audio en SoundCloud por estar en un iPhone, iPad…, puedes hacerlo a través de GoEar haciendo click aquí.

José Mourinho

José Mourinho

Mou: “Si alguno toca a Cristiano va a tener un problema”

Si no puedes escuchar el audio en SoundCloud por estar en un iPhone, iPad…, puedes hacerlo a través de GoEar haciendo click aquí.

José Mourinho

José Mourinho

Mourinho: “Mira, yo estoy con Cristiano hace un año y medio más o menos, ha marcado no sé cuántos goles, no sé cuántos ‘hat-trick’, partidos decisivos, el título que ganamos con gol suyo… ¿sabes cuál ha sido el partido de Cristiano que más me ha gustado?, segundo tiempo contra Mallorca, para mí, el mejor de todos, el partido donde yo he quedado más contento y más orgulloso por él mismo, porque un jugador que está habituado a ser el fenómeno del partido, que tiene siempre sobre él esa presión de tener que hacer diferencias, de tener que marcar, de tener que ser el hombre de la portada, de tener sobre él todas las luces… contra el Mallorca, que no ha jugado bien, ha trabajado como un animal, ha hecho en el segundo tiempo lo que el equipo necesitaba que él hiciera, ha recuperado balones defensivamente, ha llegado al final del partido muerto de tanto trabajar y esto para mí ha sido el día que yo he dicho, fantástico y el equipo más importante que todo, el resultado más importante que todo y le he dicho a él que trabajando como él ha trabajado en el segundo tiempo, que nadie le toque, y si alguno de vosotros le quiere tocar vamos a tener un problema porque yo no le voy a dejar, porque quien trabaja como él ha trabajado no tiene que marcar goles, no tiene que ser el hombre del partido, no tiene que tener críticas porque ha marcado o no ha marcado, para mí, trabajando así, que no le toquen”.