Claves para un delirio (por Antonio García Ferreras)

Cinco claves para el análisis de un delirio que intenta justificar lo injustificable.

1.- Las triquiñuelas, las trampas, la falta de transparencia, las medio-verdades, las mentiras y en definitiva la estrategia del todo vale por Neymar son la demostración de que ese atávico victimismo envenado que ha marcado la historia del Barcelona sigue muy presente. Parecía que la etapa Guardiola, y los prodigios de Messi, habían acabado con ese virus endémico pero se trataba de un mero espejismo.

Rosell, Neymar, Bartomeu y Zubizarreta

Rosell, Neymar, Bartomeu y Zubizarreta

2.- El Madrid era el que llevaba la delantera en el fichaje Neymar con reconocimiento médico incluido. El Barça se enteró y puso en marcha una reacción a la desesperada, con ofertón mayúsculo oscuro, y desbordando los límites. Y encima vendieron que era un chollo.

3.- Laporta, Cruyff, Guardiola y Soriano son algunos de los enemigos de Rosell que han disfrutado con su derrocamiento. Los que le odian habitan hasta en los rincones más poderosos del vestuario culé. Pero lo fácil es montar una fábula que agite las bajas pasiones para señalar a Florentino Pérez, al Madrid y a la España del PP como las causas del hundimiento. Y con el añadido estrambótico de Gallardón y Aznar como cooperadores necesarios.

4.- Acorralados por la contundencia de la realidad la directiva del Barça se ha agarrado a la cantinela de siempre como cansina excusa de casi todo: el fichaje de Di Stefano. Deberían analizar al detalle dónde fallaron en aquella negocación y qué clubes de fútbol ganaban los títulos tras la Guerra Civil con Franco como dictador.

5.- Como remate histriónico desde el Barça cuestionan la competencia de la Audiencia Nacional, al juez Ruz por madridista y al fiscal, al que no conocen, por no ser “uno de los nuestros”. Solo les falta un Waltz de Nino Rota como banda sonora. Delirio total para tapar toda una colección de mentiras. Porque siguen sin mostrar la verdad a sus aficionados sobre el precio de Neymar. Y sin contar el salario.

Fuente: Marca